Este sábado 12 de noviembre, a las 20.30,
se presenta en el Auditorio Nacional del SODRE el músico y compositor israelí
Idan Raichel, que es desde hace casi tres lustros, uno de los más destacados
íconos de la música en Israel. La función es en beneficio de la Fundación
«Tzedaká».
Raichel irrumpió a la fama con su canción
«Bói», en el marco de su singular emprendimiento «El Proyecto de
Idan Raichel» y desde entonces no cesa de sorprender y fascinar.
En todos estos años desde que su nombre
irrumpió a la fama, Idan Raichel se ha convertido en símbolo del
multiculturalismo israelí a través de la música, asociando en su proyecto a
casi un centenar de artistas de diversas procedencias, estilos y religiones.
Tendió y continúa tendiendo puentes.
Este destacado cantautor, compositor,
músico, abrió recientemente una nueva vertiente en su singular producción
musical, al lanzar un nuevo espectáculo en el que él, su piano y su voz, son
los solistas sobre el escenario. Ello, sin dejar de lado el siempre dinámico
«Proyecto de Idan Raichel».
Pocos días antes de su partida a Uruguay,
tuvimos la oportunidad de conversar con Idan Raichel. Este es un resumen del
diálogo mantenido.
Idan, estás viajando nuevamente a Uruguay.
¿Con qué espíritu emprendes esta presentación?
Me gustaría decirte ante todo que nos
consideramos afortunados por el privilegio de hacer lo que tanto nos gusta,
presentándonos en todo el mundo con nuestra música. En todos estos años hemos
tenido la oportunidad de presentarnos en todo el mundo, desde Estados Unidos
hasta Japón, desde la India hasta Ghana y Etiopía, en toda Europa, en numerosos
países de América del Sur y central, Australia y otros lares. El problema es
que lamentablemente en las giras el ritmo es tanto intenso y a veces estamos
cada día en otra ciudad, lo que logramos ver es más que nada los aeropuertos y
lo que hay detrás de las bambalinas en cada sitio.
Por eso, nuestro vínculo principal es con
la gente, con el público.
En distintos espectáculos que hemos hecho
con el correr de los años hemos tenido el privilegio de vivir momentos muy
especiales con el público en distintas partes, lo cual hace que el espectáculo
sea inolvidable.
Claro que también nos interesa siempre
entablar contacto con artistas locales que traen la música especial del lugar,
sea con instrumentos propios característicos, en el idioma local o no.
Y nuevamente estamos esperando con mucha
emoción el espectáculo en Uruguay. Esperamos ya llegar a Montevideo y tocar
allí para nuestro público.
¿Cómo ha sido tu historia de amor con la
música?
Comencé a tocar el acordeón a los 9 años de
edad. Suelo decir que es el instrumento menos atractivo que hay, pero la verdad
es que me dio muchísimo, me proporcionó una base fuerte, fundamentos para todo
lo que hice después.
Toqué mucha música originaria de la ex
Unión Soviética y también mucha música popular israelí. El acordeón, por más
que no me pareció nunca un instrumento atractivo, el hecho es que abrió mis
oídos a la música de lugares diversos en el mundo, desde el tango en Argentina
hasta la música gitana de Bulgaria, pasando por el vals francés y austríaco.
Y hoy siento que tuve la oportunidad
gracias a todo eso, de presentar al público mi ADN a través de la música que
creo, con una perspectiva muy amplia.
La verdad es que todo género de música que
fui escuchando al crecer y también que sigo escuchando hoy, influye sobre mi
propia música y me da herramientas para enriquecerla, tanto cuando grabo en el
estudio como cuando estoy en un escenario.
Se te asocia ante todo con el proyecto que
lleva tu nombre, «El Proyecto de Idan Raichel» que hace vibrar con
mucha fuerza, multifacético, lleno de energía con distintos tipos de música. Y
has comenzado una nueva etapa, como solista con tu piano, en gran medida a raíz
del cambio en tu vida, siendo ahora padre de familia, con dos hijas chicas.
¿Eso es producto realmente de tu cambio personal?
Es un álbum que se concentra en el cambio
personal en mi vida, así es. Me convertí en efecto en padre de dos niñas encantadoras
y pasé de ser alguien que estaba casi todo el tiempo solo preocupándose
solamente o principalmente por sí mismo, a ser una persona que tiene una
familia, con dos hijas pequeñas en casa. Y claro que ineludiblemente eso se
manifiesta mucho en mi música e influye sobre los textos que escribo, así como
también sobre las melodías. Volví al viejo estudio en el sótano en la casa de
mis padres, la casa en la que crecí de niño y de jovencito. Allí mismo, en ese
mismo lugar, trabajé para hacer este álbum, que grabé en su mayoría yo solo. En
mi caso fue un poco al revés de lo que suele suceder, o sea primero canté con
un gran espectáculo sobre el escenario y recién después de muchos años me animé
a hacerlo solo.
¿Pensaste alguna vez que de las grabaciones
y la música en el sótano de tus padres, saldría un artista como tú?
Lo que yo quería era simplemente tocar con
mis amigos y no pensaba en lo variado de cada uno. No podía soñar siquiera que
sucedería todo lo que sucedió. Por eso me siento muy cómodo diciendo que lo que
vivo, es un sueño hecho realidad. No
creo que podía soñar que llegaría a todo esto. Cada presentación en Israel o en
otros países, cada colaboración con Alicia Keys, Patrick Bruel, Vieux Farka
Touré, India Arie, Andreas Scholl y tantos otros artistas talentosos de
diferentes partes del mundo, me significan mucho. Con el tiempo aprendí a
entender cuánta fuerza tenemos como músicos. La música puede tender puentes. Y
cuando esto sucede, es como un milagro porque se hace posible traer y presentar
las voces de las minorías y hacerlas oir. Esta no es la razón principal por la
que mi elección es cooperar musicalmente con tal o cual artista, ya que ante
todo debe haber por supuesto una buena conexión musical, pero sin duda es algo
que me alegra mucho poder hacer.
Siempre disfruto mucho de llevar a nuestras
presentaciones a diversos artistas. Esas son ocasiones en las que dejan detrás
suyo la vida de todos los días, las preocupaciones y salen a pasear con
nosotros. Puede ser a otro lugar de Israel, al comedor privado de mi casa, a
algún lugar en el que disfruté en una visita anterior y puede ser a sitios de
encuentros con gente a la que conocí en mis numerosos viajes por el mundo.
¿Y sientes que has influido también dentro
de Israel?
Lo multifacético del «Proyecto de Idan
Raichel» y de todos aquellos músicos con los que hemos colaborado y
trabajado juntos, fue recibido con mucho amor en todos lados. Al principio no
podía creer que nuestra música sea tan influyente para tanta gente haciendo posible
que también minorías en nuestra sociedad lleguen a manifestarse como parte de
la corriente central de la música de Israel.
Ante , en la radio, se escuchaba casi
exclusivamente música en hebreo e inglés….Y siento que es motivo de orgullo
que ahora , por lo que hicimos en nuestro Proyecto, se escuche con tanta
naturalidad también canciones en amhara, árabe, alemán o español, siendo todo
esto recibido por el público con gran entusiasmo. Siento sin duda que nosotros
aportamos a ello y para mí esto es verdaderamente un motivo de orgullo.
Cuando miras alrededor y ves lo que sucede
en el mundo, la intolerancia, el odio ¿no sientes en algún momento que el
proyecto multicultural que desarrollaste es una burbuja artificial?
Dado que nací en Israel y toda mi vida crecí
aquí, un país de mucho multiculturalismo, de gran riqueza cultural, creo que
tender puentes entre culturas me ha sido siempre algo natural. Siempre quise
que nuestra música tenga influencia. Y realmente hemos tenido gran aceptación,
hemos recibido mucho amor. No habría podido imaginar o creer que éste sería el
resultado.
Creo que es sumamente importante conocer la
cultura de nuestros vecinos y los distintos matices en nuestra propia sociedad
.Es que la cultura de un pueblo enseña mucho sobre su vida y su gente.
Mi esperanza es que realmente nuestros
hijos tengan la oportunidad de aprender sobre otras culturas, de otros pueblos,
y de comunidades distintas a las suyas. Hay que conocer y aceptar a otras
culturas. A mi criterio, esa es la clave.
En distintas presentaciones del proyecto,
has asociado también a cantantes y artistas árabes, imagino que también
musulmanes de otros lares. ¿Qué podrías
contarme al respecto?
Te diría ante todo que me parece que no
tenemos el privilegio de permitirnos perder la esperanza, de tener miedo. Podemos enseñar a nuestros hijos que los
prejuicios no son sanos, que debemos combatir el racismo. Pero también podemos
simplemente enseñarles cuánta belleza hay en el conocimiento de otras culturas,
en otras hermosas músicas. El mensaje pasa, creo yo, aunque la canción no esté
dedicada a este punto concreto. Debe hacerse buena música y una creación
conjunta, natural y auténtica.
Cuando te presentas en el exterior, claro
está que lo primero que traes es tu música. Es por su calidad y singularidad
que te invitan. ¿Sientes también que en cierta medida eres embajador aunque no
oficial, de Israel?
Yo nací y crecí en Kfar Saba, en Israel.
Para mí, ser israelí es ser parte de un gigantesco crisol de culturas y gente
muy diversa. Siempre me resultó muy importante abrir los ojos y los oídos a las
distintas culturas que llegaron a Israel en las distintas olas inmigratorias,
de los diversos confines del mundo. Claro que eso influyó mucho en mi música y
continúa influyendo. Y no tengo dudas de que mi música, ante todo, es
israelí. Cuando me presento en el
exterior, la gente tiende a verla como «música del mundo» y para mí
ese es el mayor elogio que alguien me puede dar porque «música del
mundo» es la que traen los artistas que presentan los sonidos y las voces
de sus respectivos países, del lugar del que vienen. Puede ser Bob Marley de
Jamaica o Edith Piaff de Francia. Si la gente recuerda mi música como la banda
sonora de Israel, para mí eso es un gran honor.
En el «Proyecto de Idan Raichel»
hay gente de todo el espectro político israelí, de muy diversas culturas, de
todas las edades, de distintas religiones, gente procedente de países diversos.
Todos entran al estudio, viajamos juntos y hacemos música juntos. Es hermoso
porque lo logramos partiendo de una auténtica aceptación uno del otro. Esta
combinación cultural, este sabor a crisol que nos une, eso es Israel.
Quiero creer, quisiera creer, que cuando la
gente escucha mi música, puede conectarse con el sonido de Israel, mi amado
Israel, en todos sus diversos y hermosos matices.
Idan Raichel: “Es un honor si la gente recuerda mi música como la banda sonora de Israel”
08/Nov/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski